lun 7a. Ord. año Par antes Cuaresma (Id=159)

Primera Lectura

Si tienen el corazón amargado por rivalidades, dejen de presumir

Lectura de la carta del apóstol Santiago
3, 13-18

Hermanos míos: ¿Hay entre ustedes algún sabio y experimentado? Pues muestre con su buena conducta que sus obras tienen la sencillez de la sabiduría. Pero si tienen el corazón cargado de envidias y rivalidades, ¿por qué se enorgullecen y no dicen la verdad?
Semejante sabiduría no procede de arriba, sino que es terrena, sensual, demoníaca. Porque donde hay envidia y ambición, allí reina el desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que procede de arriba es en primer lugar intachable, pero además es pacífica, tolerante, conciliadora, compasiva, fecunda, imparcial y sincera.
En resumen, los que promueven la paz, van sembrado en paz el fruto que conduce a la salvación.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 18, 8.9.10.15

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
Iustítiæ Dómini rectæ lætificántes corda.

La ley del Señor es perfecta: da consuelo al hombre; el mandato del Señor es verdadero: da sabiduría al ignorante.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
Iustítiæ Dómini rectæ lætificántes corda.


Los preceptos del Señor son rectos: dan alegría al corazón; el mandato del Señor es claro: da luz a los ojos.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
Iustítiæ Dómini rectæ lætificántes corda.


El temor del Señor es puro: permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad: todos justos por igual.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
Iustítiæ Dómini rectæ lætificántes corda.


Que te agraden mis palabras y mis pensamientos, Señor, roca mía, mi redentor.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
Iustítiæ Dómini rectæ lætificántes corda.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Salvátor noster Iesus Christus destrúxit mortem, et illúminavit vitam per Evangélium.
Aleluya.

Evangelio

Creo, Señor, pero dame tú la fe que me falta

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
9, 14-29

Gloria, a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús hubo bajado de la montaña, al llegar donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor y a algunos escribas discutiendo con ellos.
Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo. El les preguntó:
"¿De qué están discutiendo con ellos?"
De entre la gente, uno le contestó:
"Maestro, te he traído a mi hijo, pues tiene un espíritu que lo ha dejado mudo; cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo, le sale espuma por la boca, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron hacerlo".
Jesús les contestó:
"¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo".
Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, sacudió violentamente al muchacho, lo derribó por tierra y lo revolcó, haciéndolo echar espumarajos.
Jesús le preguntó al padre:
"¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?"
Contestó el padre:
"Desde pequeño. Y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él. Si puedes hacer algo compadécete de nosotros y ayúdanos".
Jesús le replicó:
"¿Qué es eso de "si puedes?"
Todo es posible para el que tiene fe".
Entonces el padre del muchacho exclamó entre lágrimas:
"Creo, pero ayúdame a tener más fe".
Jesús, al ver que la gente acudía corriendo, mandó salir al espíritu inmundo, diciéndole:
"Espíritu mudo y sordo, te ordeno que salgas y no vuelvas a entrar en él".
Entre gritos y convulsiones violentas salió el espíritu. El muchacho se quedó como muerto, de modo que muchos creían que había muerto. Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y él se puso de pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron en privado:
"¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?"
Les respondió:
"Esta clase de demonios no puede ser expulsada sino con la oración".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]